¡Que conste,...son reflexiones!

  • Sócrates A. Campos Lemus

Esta pequeña historia podría no ser real, pero la realidad es que lo es de una forma u otra, por supuesto que también existen licenciados de buena fe y honestos a carta cabal, no muchos, pero existen. La realidad es más apegada a los licenciados que están en el sector público o en el sector bancario y especulativo en el país, no se piense que todos los licenciados son políticos, la verdad es que todos los políticos pueden parecerse a los licenciados de los que vamos a hablar, así que vamos con la pequeña historia que puede ser puesta en México, más bien, es de México a pesar de que nos parezca surrealista, pero es de la cotidianidad mexicana.
“Una tarde un famoso y acaudalado licenciado en derecho iba en su camioneta Suburban, cuando vio a dos hombres a la orilla de la carretera comiendo zacate.”
“Preocupado, ordenó a su chofer que se detuviera y se bajó a investigar. Le preguntó a uno de los hombres que comían zacate: “-¿Por qué están comiendo zacate, muchacho?”
“El pobre hombre le contestó: “-No tenemos dinero, ni trabajo y no alcanza para la comida. Por esa razón tenemos que comer zacate”.
“-Bueno, entonces vengan a mi casa y yo los alimentaré” explicó el licenciado.”
“-Gracias Don, pero tengo esposa y dos mocosos conmigo. Están allí, debajo de aquél árbol”
“El abogado señaló: Que vengan también. El otro pobre hombre le señaló, con una voz lastimosa: “-Señor, yo también tengo esposa y seis hijos conmigo”.
“Pues que vengan también. Dicho esto les colocó en el vehículo enorme y se encaminó hacia su casa.”
“Una vez en camino, uno de los pobres tipos miró al licenciado con agradecimiento y  le dijo: “-Señor, usted es muy bueno. Gracias por llevarnos a todos y prometer darnos de comer”
“El licenciado le contestó: “No se apene amigo, no tenga pena, en verdad que estoy feliz por hacer esta obra de caridad y mi casa les va a encantar. ¡El zacate está como de metro y medio de alto!, se van a poder llenar y empachar…”
         MORALEJA: “ CUANDO CREAS QUE UN LICENCIADO TE ESTÁ AYUDANDO, PIÉNSALO DOS  VECES, PORQUE DE SEGURO TE VA A CHINGAR!”
Y es que cuando pensamos en esas “reformas y cambios” que nos prometen los políticos, los mexicanos que ya nos hemos quemado la lengua muchas veces con la leche o con la mala leche de los políticos, ahora, hasta al jocoque le soplamos y la verdad es que no les creemos, porque si bien existe una crisis de gobernabilidad, también existe una inmensa crisis de credibilidad en la administración pública y en los administradores, y esto es lo que debe pensar el presidente en vez de andar buscando complots, tal como los buscaba, sin encontrarlos, el Peje. Los únicos que conspiran en su contra son sus cortesanos que para justificar sus pendejadas buscan que otros las paguen y piensan que, como todos los mexicanos estamos o estuvimos callados y complacientes por años, hoy, también seremos silenciados por acobardados y por negligentes, y es ahí donde se equivocan, los tiempos son diferentes y las condiciones son distintas, no solamente buscamos a los 43 de Ayotzinapa, también, ahora, solidariamente, buscamos a los más de 32 mil desaparecidos y exigimos se aclare la muerte o el asesinato de más de cien mil mexicanos, y es por ello que los burócratas y los políticos, los policías y los banqueros, tienen que pensar dos veces antes de rechazar y no atender las demandas populares. Ya no son tiempos ni de silencio ni de complicidades, son los tiempos de las exigencias y las verdades, y es por ello que el presidente, debe de entender que los cambios no deben quedar en las promesas, porque ya no se creen en las palabras y se esperan los hechos que muestren la realidad de un cambio, el camino de la verdad y la solidez de la ley y de la fuerza moral de los ciudadanos. Son los tiempos de los ciudadanos no de los burócratas y empresarios… así que, a dar respuestas con verdad o se van, no se les necesita ni los necesitamos…